Tratamientos específicos para la EM
Aunque la EM es una enfermedad crónica incurable, existen tratamientos que pueden reducir la repercusión y la gravedad de las crisis en muchos casos. En estas páginas se revisan las opciones terapéutica disponibles y cómo se usan en las distintas fases de la enfermedad.
Introducción
En la actualidad, hay cuatro tipos de tratamiento disponibles que han demostrado claramente su influencia en la evolución clínica de determinadas formas de EM. Se trata del interferón beta-1b (BetaferonR, ExtaviaR), el interferón beta-1a (AvonexR, RebifR), el acetato de glatiramero (CopaxoneR) y natalizumab (TysabriR)1. Los interferones son hormonas de producción natural que intervienen en el control del sistema inmunitario del organismo, mientras que el acetato de glatiramero es una mezcla de cadenas cortas de aminoácidos (componentes básicos de las proteínas) que modula la respuesta inmunitaria de un modo que aún está por definir. Natalizumab es un anticuerpo monoclonal, que regula el paso de los linfocitos T a través de la barrera encefálica.
Se ha demostrado que estas sustancias son eficaces para prevenir las recaídas y algunas pueden ralentizar la progresión de la enfermedad, lo que incluye el período de tiempo hasta que se produce una discapacidad. A continuación, se describen brevemente los resultados de los principales ensayos clínicos realizados para cada uno de estos productos. La EDSS (escala ampliada del estado de discapacidad) se ha usado para medir el nivel de discapacidad en todos estos ensayos y se describe en otra sección de este sitio (vínculo). La resonancia magnética (RM) es un técnica de obtención de imágenes del cerebro usada para ver los daños provocados por la EM en el sistema nervioso (esta técnica también se describe en otra sección).
Recomendaciones Terapeúticas
En el año 2002, tras una revisión exhaustiva de todas las pruebas disponibles, la Academia de Neurología de Estados Unidos publicó una serie normalizada de protocolos diagnósticos y terapéuticos en relación con los tratamientos que influyen en la evolución de la EM. Se realizó una evaluación con posterioridad, en el año 2008. Las recomendaciones se basan en los resultados de una serie de ensayos clínicos y se presta una especial atención a los ensayos diseñados correctamente y rigurosos desde un punto de vista científico. Esta recomendaciones se dividen en cuatro categorías:
- Eficacia demostrada
- Eficacia probable
- Eficacia posible
- No demostrado
Interferón beta
La posibilidad de administrar interferón beta se debe contemplar para cualquier paciente con un alto riesgo de desarrollar EM clínicamente definida o que padezca EM recidivante y remitente (EMRR) o EM secundaria progresiva (EMSP) con recaídas.
La eficacia del interferón beta en pacientes con EMSP que no tienen recaídas aún no se ha determinado.
El interferón beta reduce la frecuencia de las crisis, medida mediante los resultados clínicos y los resultados obtenidos por RM, en pacientes con EM o con algún síndrome aislado clínicamente (por ejemplo, en el caso de los pacientes con síntomas similares a los de la EM en cuyo caso no se ha confirmado el diagnóstico de EM).
Es probable que el interferón beta ralentice la progresión continua de la discapacidad.
Además, es posible que algunas personas con EM, como las que padecen más crisis o se encuentran en una fase inicial de la enfermedad, sean las mejores candidatas para el tratamiento con interferón beta.
Es probable que el aumento de la dosis de interferón beta aumente a su vez la eficacia, aunque esto se puede deber a la mayor frecuencia de administración más que a unas dosis más altas.
Acetato de glatiramero
Se debe considerar la administración de acetato de glatiramero a cualquier paciente con EMRR para reducir la frecuencia de las crisis.
El acetato de glatiramero puede ralentizar considerablemente la progresión continua de la discapacidad en el caso de la EMRR.
No existen pruebas que sustenten el uso del acetato de glatiramero en los casos de enfermedad progresiva.
Natalizumab
Es un anticuerpo monoclonal, que frena o detiene la salida de las células T del sistema inmunológico del torrente sanguíneo y su ingreso al cerebro y la médula espinal donde pueden estimular la inflamación que, según se cree, provoca los ataques en la Esclerosis Múltiple. Ante la posibilidad de que la terapia con natalizumab sea responsable de un incremento del riesgo de PML (leucoencefalopatía multifocal progresiva), se recomienda que natalizumab se use en pacientes con EM remitente-recurrente en quienes ha fracasado otras terapias, por continuidad de la actividad de la enfermedad, por intolerancia al medicamento, o porque han sufrido un curso de la enfermedad grave y de evolución rápida.
Glucocorticoides
Se ha demostrado que el tratamiento con glucocorticoides es beneficioso para los pacientes con un brote de EM. No obstante, no parecen ofrecer ningún otro beneficio a largo plazo.
Es posible que la administración de ciclos de glucocorticoides sea útil en el tratamiento a largo plazo de la EMRR.
Otros tratamientos
Los siguientes tratamientos puede ser beneficiosos para algunos pacientes con EM:
- Ciclofosfamida (pacientes jóvenes con EM progresiva)
- Metotrexato
- Azatioprina
- Cladribina
- Ciclosporina (los posibles beneficios superan el riesgo de efectos secundarios)
- Mitoxantrona (los posibles beneficios superan el riesgo de efectos secundarios)
- Inmunoglobulinas por vía intravenosa
- Plasmaféresis (para crisis agudas graves en pacientes sin discapacidad previa)
Bibliografía
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