¿Qué sucede?

Las células nerviosas transmiten señales eléctricas que viajan a lo largo de las mismas. Pero, ¿qué inicia tales señales? Las células nerviosas le indican al cerebro lo que una persona ve, escucha, come, huele y toca. También controlan la respiración y el latido del corazón, así como los músculos que te ayudan a levantarse, sentarse, caminar o correr. Las células nerviosas transmiten una gran cantidad de información al cerebro de forma muy, muy rápida, tan rápida que parece instantánea.

Pueden transmitir señales eléctricas a esta velocidad tan elevada gracias a una capa especial que recubre una parte de estas células nerviosas denominada “vaina de mielina”. Esta vaina está formada por unas proteínas especiales y divide el nervio en distintos “nódulos”. Las señales viajan a través de los nervios saltando por los nódulos, de manera similar al galope de un caballo o a los saltos de un canguro, tocando solamente unos pocos puntos en todo su recorrido.

En una persona afectada de esclerosis múltiple, el sistema inmunitario destruye parte de la vaina de mielina de algunos nervios, lo que cambia el modo en que se transmiten las señales eléctricas. Cuando la vaina de mielina está en perfecto estado, la señal puede saltar a gran velocidad con total normalidad; pero cuando la señal llega a una parte dañada del nervio, la velocidad de transmisión disminuye enormemente. La ausencia de vaina de mielina hace que la señal, en vez de saltar como un canguro, se “arrastre” como un caracol pasando por todos los puntos de la parte dañada del nervio.

El efecto de este cambio de velocidad (como un canguro o como un caracol) depende de la cantidad de mielina dañada y de qué parte del cuerpo esté afectada. Esta es la razón por la que la esclerosis múltiple es tan variable. Los síntomas experimentados dependen de los nervios que hayan perdido parte de su vaina de mielina.


En la esclerosis mútiple es imposible predecir en qué lugar el sistema inmunitario atacará al sistema nervioso. Los síntomas aparecen y desaparecen porque el organismo dispone de un “equipo de mantenimiento” que repara los nervios. Este sistema continúa trabajando incluso en personas que padecen EM. No obstante, es posible que los daños en el sistema nervioso superen las reparaciones de mantenimiento, por lo que este desequilibrio entre los daños y las reparaciones es el que provocará los síntomas.