FACTORES AMBIENTALES RELACIONADOS CON LA EM

Existen unos factores de riesgoa típicamente asociados a la Esclerosis Múltiple (EM), como lo son la etnia caucásica (la EM es más común en las personas de etnia caucásica del norte de Europa y más rara en las personas asiáticas o africanas), la elevada latitud (la prevalencia de la EM aumenta con la mayor distancia desde el ecuador hacia el norte) o el sexo femenino (la EM es más común en mujeres que en hombres). Además de de estos factores de riesgo más conocidos y poco modificables (pulsa aquí para más información), el estilo de vida y algunos factores ambientales también pueden contribuir o incluso proteger frente al riesgo de padecer EM, llegando a influenciar los mecanismos propios de esta enfermedad1,2 .

A diferencia de los factores de riesgo no modificables como lo serían el hecho de ser mujer o de pertenecer a la etnia caucásica, los factores de riesgo ambientales y del estilo de vida pueden modificarse, siendo entonces potencialmente prevenibles. Esto es especialmente de interés para aquellas personas de mayor susceptibilidad de padecer EM, como por ejemplo los familiares de una persona afectada. El conocimiento de estos factores ambientales podría ayudar a prevenir la enfermedad o bien a modificar hasta cierto punto el riesgo de padecerla1,3. Aquí se incluyen algunos de estos factores ambientales o propios del estilo de vida que se han visto de algun modo relacionados con la Esclerosis Múltiple:

  • Tabaquismo: algunos estudios demuestran que el tabaquismo juega un papel importante como determinante de la susceptibilidad de padecer esclerosis múltiple. En concreto, existe una relación de dosis-respuesta entre ambos, es decir, a más consumo de tabaco, más aumenta el riesgo de padecer EM. La exposición pasiva al humo del tabaco también se ha asociado con un aumento del riesgo de tener EM. Además, el tabaquismo también se ha asociado con un mayor riesgo de desarrollar anticuerpos neutralizantesb (inhibidores) contra algunos de los tratamientos biológicos que se usan para la EM1.  Asimismo, el consumo de tabaco se ha asociado con un peor pronóstico de la enfermedad.1,3 Conocer la relación entre el tabaquismo y la EM es especialmente importante para las personas afectadas por la EM y sus familiares, ya que constituye un factor de riesgo modificable que puede ser directamente influenciado.1,3
  • Vitamina D y exposición solar: se ha estudiado que tanto la radiación ultravioleta (RUV), obtenida a través de la exposición solar, como la vitamina D, son factores protectores importantes en la EM1. Una baja exposición solar se asocia con un riesgo incrementado de desarrollar EM en el futuro, y una baja exposición solar o bien unos niveles bajos de vitamina D se relacionan con una EM más severa3. Además, hay estudios que vieron que unos niveles más elevados de vitamina D predijeron una reducción en la discapacidad, en la actividad y en la progresión de la enfermedad3. En general, la evidencia científica sugiere que unos niveles elevados (o al menos no deficitarios) de vitamina D y/o unos niveles elevados de exposición solar tienen un efecto beneficioso tanto para el riesgo de padecer EM como para su progresión1,3. Por este motivo, una exposición moderada y segura al sol (siempre siguiendo las directrices de prevención del cáncer de piel)1 y una suplementación de vitamina D parecen recomendables y podrían ayudar a mitigar hasta cierto punto, el riesgo de enfermedad en la EM. 1,3,4,5
  • Turno de trabajo nocturno: trabajar de noche se ha visto relacionado con el aumento del riesgo de desarrollar algunas enfermedades autoinmunitarias. En particular, en un estudio se asoció un aumento del riesgo de desarrollar EM con un turno de trabajo nocturno durante la adolescencia. Evitar un turno laboral nocturno, especialmente en aquellos individuos de alto riesgo, es otro factor propio del estilo de vida modificable que podría ayudar a prevenir la enfermedad.1
  • Consumo de sal en la dieta: es muy conocido el papel que tiene la ingesta de una dieta elevada en sal sobre la regulación de la presión sanguínea. Sin embargo, su papel en la EM es menos conocido. Hay un estudio en pacientes con esclerosis múltiple remitente recurrente (EMRR) que sugiere que un consumo elevado de sal en la dieta se asocia con un aumento de la actividad de la enfermedad. No obstante, se precisan más estudios para poder establecer recomendaciones.1,6
  • Obesidad durante la adolescencia: En los últimos años, ha aumentado la evidencia de estudios científicos que relacionan el papel de la obesidad y el riesgo de padecer EM.  Es durante la adolescencia cuando el peso parece tener un papel más relevante en el riesgo de desarrollar EM en la edad adulta. En consecuencia, modificar este factor de riesgo podría tener un impacto directo en la prevención de la enfermedad, especialmente en aquellas personas que tienen más riesgo de desarrollarla.1

 

1.Olsson T, et al. Interactions between genetic, lifestyle and environmental risk factors for multiple sclerosis. Nat Rev Neurol. 2017 Jan;13(1):25-36.
2. Correale J. The impact of environmental infections (parasites) on MS activity. Mult Scler. 2011 Oct;17(10):1162-9.
3. Hempel S, et al. A systematic review of modifiable risk factors in the progression of multiple sclerosis. Mult Scler. 2017 Apr;23(4):525-533.
4. F Holick M, et al. Vitamin D deficiency and possible role in multiple sclerosis. European Neurological Review. 2015;10(2):131-8.
5. M Lucas R, et al. Ultraviolet radiation, vitamin D and multiple sclerosis. Neurodegener Dis Manag. 2015;5(5):413-424.
6. F Farez M, et al. Sodium intake is associated with increased disease activity in multiple sclerosis. J Neurol Neurosurg Psychiatry. 2015 Jan;86(1):26-31.

a. Factores de riesgo: aquello que incrementa tus probabilidades de contraer una enfermedad o condición.

b. Anticuerpos neutralizantes: los anticuerpos son proteínas utilizadas por el sistema inmunitario para reconocer y bloquear virus, bacterias, parásitos u hongos, y así protegernos de estos agentes infecciosos. Los anticuerpos neutralizantes, también llamados inhibidores, los puede crear nuestro propio organismo en contra del tratamiento biológico, si lo detecta como un “elemento extraño”.

c. Atopia: condición de algunas personas que presentan reacciones alérgicas con una frecuencia más elevada de lo habitual.

d. Datos epidemiológicos: la epidemiología es la parte de la medicina que estudia el desarrollo epidémico y la incidencia de las enfermedades en la población.

L.ES.MKT.02.2018.3929