Actividad física y deporte en la esclerosis múltiple

 

Tradicionalmente, el ejercicio físico en la esclerosis múltiple (EM) ha sido infrautilizado e incluso objeto de controversia. De hecho, hasta hace bien poco, no se recomendaba realizar actividad física a las personas con EM, debido al posible empeoramiento de los síntomas neurológicos en situaciones de incremento de la temperatura corporal, y también al posible agravio de la fatiga, un síntoma incapacitante y común en la EM.1

No obstante, hoy en día se conoce que el empeoramiento de algunos síntomas resultante del incremento en la temperatura corporal propio del ejercicio físico es temporal y reversible, y no afecta al transcurso de la enfermedad.1 Además, numerosos estudios revelan que el ejercicio físico es seguro y resulta beneficioso en las personas con EM.1

En concreto, la actividad física y el deporte en la EM pueden ayudar a manejar algunos síntomas de la EM y paliar aquellos provocados por la inactividad y el desacondicionamiento*, lo que podría traducirse en mejoras funcionales que afecten positivamente en el día a día.1

A nivel psicológico, el ejercicio físico en la EM también es beneficioso tal y como sucede en personas sanas, ayudando a generar una sensación de bienestar y aumentando la autoconfianza y autoestima, y mejorando también el estado de ánimo y la autopercepción del cuerpo.1

Desde el punto de vista psicosocial, si el ejercicio físico es realizado fuera del entorno domiciliario y en grupo, puede contribuir a la prevención de la exclusión social, al ofrecer oportunidades de interacción social y apoyo. En el caso de realizarse fuera del entorno hospitalario, también puede contribuir a la desmedicalización.1

No obstante, es importante matizar que la actividad física per sé no afecta ni positiva ni negativamente al curso de la enfermedad. Es decir, el deterioro físico y la discapacidad provocadas por la EM puede que no sean reversibles a través del ejercicio, aunque un mejor acondicionamiento sí es beneficioso para manejar algunos síntomas y reducir los problemas relacionados con la inactividad, así como el riesgo de padecer numerosas comorbididades.1

En conclusión, la actividad física en la EM puede resultar beneficiosa para ayudar a manejar los síntomas, promover el bienestar y mejorar la calidad de vida. Por todo ello, en la actualidad se considera que el ejercicio físico debe formar parte de los hábitos saludables de las personas con EM.1,2

Puedes consultar la infografía sobre el ejercicio físico en la EM aquí.

 

*desacondicionamiento: deterioro del organismo como consecuencia de la inactividad física.

 

Referencias:

1. Informe del estudio Actividad Física y Deporte en Esclerosis Múltiple. Esclerosis Múltiple España (EME). Consultado en Agosto del 2018. Disponible en:https://www.esclerosismultiple.com/informe-del-estudio-actividad-fisica-y-deporte-y-esclerosis-multiple/

2. W Motl R, et al. Exercise in patients with multiple sclerosis. Lancet Neurol 2017; 16: 848–56.

 

L.ES.MKT.09.2018.5094